
Variedad y cantidad, son las dos palabras que definen nuestra fauna y flora. Inmersos en un clima propiamente continental, con grandes contrastes de temperatura según la época del año, veranos secos y calurosos, e inviernos fríos y húmedos, dan lugar a una gran variedad de especies vegetales, que a consecuencia son el alimento y refugio de muchos animales e insectos.

Diferentes épocas del año dan lugar a bonitos paisajes.
La agricultura es parte muy importante en el entorno natural de la zona, por ello las extensiones agrarias comprenden un porcentaje muy alto del terreno, dejando a un lado pequeños perdidos, choperas y riveras donde la fauna conserva aun su identidad. Por otra parte elegantes montes bordean estos terrenos dando un contraste significativo entre los campos de cereal y los espesos montes de matorral bajo y encinas en su mayoría, no siendo los únicos bosques que las forman, pudiendo ser de pinos, hayas, etc.. . Un paseo por sus laderas nos harán muestra de suelos de brezo y jara, vistosos colores del majuelo y los floridos arándanos, sin olvidar el intenso olor que ofrecen el espliego, romero y sobre todo el tomillo. En otoño cuando las lluvias y las primeras hojas desprenden los hongos y setas no son de extrañar en sus suelos que con buen gusto son buscadas y apreciadas por numerosos aficionados de la comarca.
Tierra de caza, Corzos, jabalíes, conejos, liebres, perdices rojas, codornices, palomas tórtolas y torcaces, y becadas, hacen delicia entre cazadores. Pero el afán del hombre por conservar estas especies cinegéticas hacen mella en otros depredadores de la cadena que poco a poco han sido reemplazadas por él mismo, y quedan anegadas casi al recuerdo como el gato montes, el lobo o el zorro. Son muchos mas los animales que habitan sus tierras, pero si tuviésemos que destacar dos serian el tejon y el erizo que por desgracia son cada día menos.
Si miramos al cielo podemos descubrir gran variedad de aves. El buitre leonado, que como buen carroñero hace una gran función en la cadena alimenticia del ecosistema, no es raro verlo en praderas comiendo ganado muerto, acompañado de otras menos comunes como el alimoche o quebrantahuesos. Aves rapaces son dispares, el milano real, el cernícalo europeo, el gavilán, el ratonero común, el azor, etc... , y otras que cada vez son menos como el búho real, el águila real o la lechuza común.
Podremos observar con facilidad que entre los cultivos de cereal crecen robustos nogales, así como almendros y frutales varios; manzanos, perales, ciruelos y cerezos. Las huertas son parte importante entre los habitantes de la comarca y es fácil encontrarlas muy vistosas y pobladas de diversas hortalizas.
El agua es parte muy directa con este pueblo, dispone de muchos arroyos y torcas, pero son sus 2 ríos los que riegan sus fértiles tierras, el río Zurita y el río Santa Casilda, este toma nombre del monasterio que pocos kilómetros separaran ambos lugares. Son aguas limpias donde con orgullo podemos presumir el tener la trucha común, sin olvidar otras especies como pueden ser el barbo rojo, la loina o los negrillos. Bajo las cristalinas aguas tienen refugio un sin fin de invertebrados que sirven de alimento a estos depredadores; caracoles de agua, renacuajos o tritones, pero si algo falta en este entorno es su desaparecido cangrejo de río, que por una fatal enfermedad quedo anegado de todos los cursos de agua, quedando aislados a muy pocos lugares de la provincia. Sus orillas también guardan pequeños vertebrados, hurones, comadrejas, garduños, ratas de agua, etc.. que compiten en su búsqueda de alimento con la sigilosa garza real.
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